La Solana tiene una superficie de más de 3.000.000 de m2 cuyo levantamiento topográfico, en sección transversal, denota una inclinación inicial, terreno llano después, en el que se asienta la antigua edificación y otra nueva inclinación. Esta especial orografía oculta la edificación desde cualquiera de las vías cercanas con lo que su rehabilitación generaría un impacto visual «cero» sobre
La Solana covers an area of more than 3,000,000 m2. Its topographic survey, in cross-section, shows an initial slope, followed by flat terrain where the old building stands, and then another slope. This unique topography hides the building from any nearby roads, meaning its restoration would have zero visual impact on the landscape. The existing vegetation at La Solana is typical of the Madrid mou
La Solana tiene una superficie de más de 3.000.000 de m2 cuyo levantamiento topográfico, en sección transversal, denota una inclinación inicial, terreno llano después, en el que se asienta la antigua edificación y otra nueva inclinación. Esta especial orografía oculta la edificación desde cualquiera de las vías cercanas con lo que su rehabilitación generaría un impacto visual «cero» sobre el paisaje. La vegetación existente en La Solana es la típica de la sierra madrileña y presenta abundante matorral y arbolado viejo de encina, fresno y pino. El proyecto de la rehabilitación es completamente compatible con la distribución de todos y cada uno de los ejemplares existentes en el terreno, ya que en la actualidad existen senderos útiles limpios de arbolado y ausencia de vegetación notable en las inmediaciones de la edificación objeto del proyecto. El terreno presenta otros aspectos singulares idóneos para la rehabilitación. La historia de la antigua edificación que alberga en su interior es confusa. Dadas sus características constructivas podría datarse a finales del S. XIX, aunque es probable que algunas de sus partes, levantadas sobre grandes sillares de granito, sean mucho anteriores y hayan sufrido sucesivas ampliaciones a lo largo del tiempo. Durante la Guerra Civil Española se sabe que pudo ser utilizado como fortín y hospital hasta quedar, a su fin, en un estado de ruina similar al actual. La construcción es cuadrangular y está formada por varios bloques unidos, aunque independientes, de una y dos alturas con un gran espacio abierto en el interior. El tipo de construcción es heterogénea y se aprecian robustas estructuras de granito, de piedra con argamasa y de ladrillo de la época, intercaladas con numerosas aberturas de granito y gruesas vigas de madera. Se conservan restos de carpintería, varias chimeneas y restos de las cubiertas que fueron enteramente de teja. A pocos metros de la antigua edificación se puede encontrar una gran brecha en el terreno, perfectamente integrado en la naturaleza, que fue a mediados del s. XX una mina de Wolframio. Su longitud es considerable y su único vestigio una gran abertura de paredes en piedra, verticales y pulidas, de cuyo fondo mana agua durante todo el año formando estancamientos. Su acondicionamiento promete una gran belleza de aspecto natural con la posibilidad de crear regatos artificiales y saltos de agua. Otro aspecto singular de La Solana son las espectaculares perspectivas que desde ella se observan de la Sierra de Madrid. Sus características topográficas permiten tener una vista privilegiada del paisaje desde cualquiera de sus puntos.
La finca La Solana se encuentra en San Lorenzo de El Escorial, a 49 km. de la ciudad de Madrid, concretamente en la carretera de El Escorial - Guadarrama, compartiendo línea con el histórico y monumental Valle de los Caídos. Su comunicación con Madrid por medio de la Autovía de la Coruña (A6) permite recorrer en poco tiempo la distancia que las separa, así como de otras poblaciones de interés de la sierra madrileña, sus pistas de esquí, Ávila o Segovia. El acceso a San Lorenzo de El Escorial, con su amplio patrimonio histórico-artístico, es inmediato. El terreno cuenta con dos accesos diferentes desde la carretera y una red de senderos y cortafuegos suficientes para que tan solo se contemple su adecuación al tránsito y no la creación de nuevos viales.
La Solana covers an area of more than 3,000,000 m2. Its topographic survey, in cross-section, shows an initial slope, followed by flat terrain where the old building stands, and then another slope. This unique topography hides the building from any nearby roads, meaning its restoration would have zero visual impact on the landscape. The existing vegetation at La Solana is typical of the Madrid mountains, featuring abundant shrubbery and old trees such as holm oak, ash, and pine. The restoration project is fully compatible with the distribution of every existing specimen on the land, as there are currently clear paths free of trees and notable vegetation near the building involved in the project. The land also has other unique features ideal for restoration. The history of the old building inside is unclear. Based on its construction characteristics, it could date back to the late 19th century, although some parts built on large granite blocks may be much older and have undergone successive expansions over time. During the Spanish Civil War, it is known to have been used as a fort and hospital until it fell into a ruinous state similar to its current condition. The building is quadrangular, made up of several connected but independent blocks of one and two stories, with a large open space inside. The construction is heterogeneous, featuring robust granite structures, stone with mortar, and period brickwork, interspersed with numerous granite openings and thick wooden beams. Remnants of carpentry, several chimneys, and parts of the roofs, which were entirely tiled, are preserved. A few meters from the old building is a large gap in the terrain, perfectly integrated into nature, which was a wolfram mine in the mid-20th century. It is quite long, with its only trace being a large opening with vertical, polished stone walls, from which water flows year-round, forming pools. Its development promises great natural beauty, with the possibility of creating artificial streams and waterfalls. Another unique aspect of La Solana is the spectacular views it offers of the Madrid Sierra. Its topographic features allow for privileged landscape views from any point. The La Solana estate is located in San Lorenzo de El Escorial, 49 km from Madrid city, specifically on the El Escorial - Guadarrama road, bordering the historic and monumental Valley of the Fallen. Its connection to Madrid via the Autovía de la Coruña (A6) allows for quick travel between them, as well as to other interesting towns in the Madrid mountains, ski slopes, Ávila, or Segovia. Access to San Lorenzo de El Escorial, with its rich historical and artistic heritage, is immediate. The land has two different access points from the road and a network of paths and firebreaks sufficient to only require adaptation for transit, without the need to create new roads.